
Muchas veces el problema no está en un suplemento puntual, sino en el contexto: cómo comés, cuánto te movés, cómo dormís y cómo funciona tu metabolismo.
Los suplementos pueden ser una herramienta cuando están bien indicados, pero no reemplazan los hábitos ni una evaluación personalizada.
Entonces, ¿cuándo aumentamos de peso?
- Cuando comemos más de lo que entrenamos
- Cuando comemos muchos ultraprocesados (dulce, harina)
- Cuando la función celular disminuye y estamos mal suplementados

