
No todos los aceites reaccionan igual al calor. Algunos son estables y seguros en la sartén. Otros, cuando se calientan, se oxidan y generan compuestos que el cuerpo no puede manejar bien.
Y hay un punto más incómodo: hay aceites que no solo no sirven para cocinar, sino que sería mejor que directamente no estén en tu cocina.
Aceite de Girasol: NO se usa.
Aceite de Oliva : Siempre es un lugar oscuro, se usa para todo lo crudo.
Aceite de Coco o Ghee: Se usan para COCINAR porque tienen un alto punto de humo, entonces oxidan menos.
No porque “engorden”, sino porque favorecen inflamación, estrés oxidativo y alteraciones metabólicas cuando se usan de forma habitual.
El problema no es el aceite en sí, sino cómo, cuánto y para qué lo usás. Cocinar no es lo mismo que consumir en crudo. Y no todos los aceites están hechos para soportar calor.

