
El colesterol no es el villano de película que siempre te contaron.
El colesterol viene a reparar algo que nosotros estamos haciendo mal.
Muchas veces aparece para reparar lo que tu cuerpo no está recibiendo: nutrientes clave como lisina, glicina y prolina, esenciales para que el fibroblasto teja colágeno y mantenga sanos los vasos sanguíneos.
Ahí es cuando esos depósitos que, nulos de esos nutrientes esenciales, hacen que el colesterol vaya a tapar ese déficit.
Además, cuando el colesterol está alto, no es una señal negativa en todos los casos, hay que ver las proporciones. Por ejemplo, si los triglicéridos están bajos y los HDL están bien o altos, no hay señal de problema.
Antes de demonizarlo o pensar solo en estatinas, es momento de mirar qué está pasando con tu alimentación y con lo que le das (o no) a tu cuerpo.

